Buenas noches, licenciados y licenciadas. El blog a continuación es en
respuesta a una petición: “INteresante lo que escribís....la vanidad termina
teniendo los limites personales que traspasa los de otros y provoca que a
algunos se le cierre es esfínter. Me gustaría leer tu opinión respecto a los
fetiches (desde los aceptados hasta los más oscuros-escondidos-"prohibidos")
y como juega la vanidad en esto...¿cómo juega la vanidad en el sexo? ¿Cómo se
desarrolla ese juego teatral cuando estamos en la fiesta más carnal en la cama?
¿Cuáles son los límites del sexo? ¿Se vale el sexo "loco" con sus
peticiones más extrañas, o la vanidad nos gana y nos quedamos con el sexo bueno
y cristiano pudoroso? ¡Gracias por tan entretenida lectura!” ME ENCANTA!
¿Cómo carajos no nos habíamos preguntado esto y cómo es que funciona? ¿No me
pongo shorts ni enaguas porque creo que tengo las piernas gordas pero no tengo ningún
problema con que me agarren de llavero, me monten más que al Chirriche y me
hagan el toque del Circo del Sol sin manos? ¿No salgo de mi casa sin maquillaje
pero no me importa parecer un payaso cuando me sudan hasta las uñas en media
revolcada y me queda el rímel de bigote? Eso es en cuanto a la vanidad física, ¿pero
que pasa con la vanidad moral? Soy una persona muy decente. Voy al brete, tomo café
donde mi abuelita, le llevo un popi a mi sobrino, le regalo una teja al mafufo
del barrio y cuando llego a la casa me pongo un bozal y me guindo del techo
para que me den con un dildo de 8x3… ¿verdad? ¿O es que mantengo los mismos niveles de “normalidad”
en la privacidad de mi hogar también? Soy una matona en la calle, no dejo que
nadie me hable golpeado, defiendo lo que es mío y me hago escuchar, pero me
encanta que mi esposo se vista mujer policía, me amarre, me clave los tacones
en la cara y me dé latigazos hasta sangrar.
¿Qué tan flexible es la cosa? Entendemos que los límites de la vanidad son
personales y sólo la misma persona puede definirlos y redefinirlos a medida que
vive sus buenas y malas experiencias y sólo de esta manera que logra desenvolverse
en sociedad de una manera relativamente aceptable. ¿Será que hacemos lo mismo
con nuestros fetiches? Los modificamos de manera que encajen con nuestras limitaciones
personales. Así logramos encontrar un balance que nos permita no salirnos de la
zona de confort al mismo tiempo que nos damos nuestros gustitos más “locos”.
Se me ocurre una lista de factores de peso que pueden determinar este
balance, son bateos basados en conversaciones que he tenido últimamente sobre
este tema:
-La persona con la que quiero satisfacer esos fetiches. Por ejemplo, si
tengo complejos de gordura y resulta que la persona con la que estoy saliendo
es un tanque, es muy probable que me importe menos tener que modelarle trajes
de cuero. Si esa persona fuera preparador físico, ojala campeón de triatlón o
una vara así, “apagando luces papillo!”
-La relación que tenga con esa persona. Aquí he notado un comportamiento
interesante. Si es una persona de mucha confianza (una pareja estable, por ejemplo)
o una persona que venís conociendo en un bar y decidiste decir “fuck it, voy ahí!”,
es muy probable que el nivel de inhibición sea realmente bajo. En el primer
caso, por cuestiones de confianza. En el segundo, porque resulta que ESA
adrenalina de “qué putas estoy haciendo y usted quién es y mañana ni me busque
porque no existo” hace que te pases las preocupaciones por el nies y hagas un
perfecto desastre que para mañana nunca pasó.
Ya si hablamos de una persona que al rato conociste en el cumple de la
prima de la mejor amiga y llevan un par de semanas hablando y saliendo y ya
conociste al perrito pero no a la mamá, estás en una zona intermedia peligrosa
y no podes hacer loco, ¿me explico?
-El nivel de comunicación. No importa
que tan fuerte sea el nivel de vanidad y/o los complejos o que tan locos los
fetiches que nos gusten. No podría haber nada más incomodo que una sorpresa. “ ¡Ah!
Me gusta disfrazarme de ardilla gigante de peluche, ¿no te había contado?” “Mira,
mientras nos hacemos cositas ocupo ir al baño a retocarme el maquillaje cada 20
minutos por si me sudo. Es súper rápido!” jajajajajaja whatttt! Anda lávate la
cara con aguita de la Basílica! El punto es que sin importar cuales sean
nuestras limitaciones, gustos o disgustos, es esencial que los comuniquemos. Al
rato y nos sale un loco a una loca compatible y no tendríamos nada de qué
preocuparnos.
Este es un tema suuuuper amplio y quisiera hacer
una segunda parte porque estoy segura de que me faltan puntos que desarrollar.
Si me pueden mandar sus comentarios y sugerencias, se los agradecería montones ;)
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